lunes, julio 16, 2018

Waldek: Un año más.

Ayer 15 de julio de 2018 fue tu cumpleaños, querido Waldek. Como todos los años fuimos a visitarte mi hijo y yo. Esta vez el camposanto está desordenado, las recientes lluvias hicieron que el césped se desbordara y, como sabes, este es un  país donde todo se desborda con facilidad. Escuché el sonido familiar de una podadora eléctrica a lo lejos; ya habían pasado por tu lugar de descanso y quedaban por doquier los restos del pasto cortado. Claro. Ellos no se fijaron en tu fecha de nacimiento y tampoco les importaría saber si vendría a verte. ¡Hay tantas tumbas olvidadas!, tal vez algunos ya no tengan quién los visite.
Aquí estoy, como todos los años, ocho  ya desde tu último cumpleaños cuando lo pasamos juntos y no creíamos que el final llegaría tan pronto, ni pensábamos en él. Un mes después empezó el vía crucis, y a partir de ahí no hubo marcha atrás, como todo, siempre adelante aunque sea hacia la muerte, que hacia allá vamos todos desde que nacemos. Unos viven más tiempo, otros menos y a ti te tocó una parte muy fuerte, pero de eso ya hemos hablado muchas noches, tú con un cigarrillo en los labios y yo con oídos aguzados para pasarlo todo al papel. Recuerdo con añoranza aquellos días en que todo era nuevo para mí. Tus aventuras y desventuras, tus triunfos y tus fracasos, y sobre todo, tu confianza en mí. 

Tengo tanto que agradecerte, Waldek, tanto. Tu recuerdo perdura en mí cada día, en cada cosa que veo, en cada letra que escribo. Fuiste quien me empujó a escribir, y fuiste el primero que leía con entusiasmo mis manuscritos. Creías en mí ciegamente, tanto, que hasta yo me lo creí.
Te visitaré en diciembre, querido, cuando cumplirás ocho años ya alejado de mí. El 12 de diciembre.
Hasta pronto, 
Te quiere,
Blanca

P.D. Me fijé con alivio que el espacio de al lado aún sigue vacío. 

2 comentarios:

Jordi Diez dijo...

Hola Blanca, he leído con emoción tus palabras. Sé que poco podemos hacer los demás cuando estos pesos se cargan únicamente el corazón de uno, pero sí podemos hacerte saber todo nuestro cariño, aunque sea en forma de fríos bits, de ceros y unos que forman la magia de nuestra comunicación, y que si bien se transmiten a temperaturas glaciares, se escriben y se leen con el sentimiento del corazón y el reconocimiento encendidos.
Larga vida al recuerdo de Waldek, y si quieres hacemos un crowdfunding para asegurar el espacio contiguo, pero siempre y cuando la condición sea que permanezca mucho tiempo más vacío...
Un beso enorme, mi querida amiga, con todo mi cariño y amor.

Blanca Miosi dijo...

Gracias, Jordi. Sé que nada se puede hacer ante lo inevitable y es imposible dejar de extrañar a alguien, en especial a una persona que significó tanto en mi vida. No es mala la idea del crowdfunding, no puedo asegurar el tiempo que permanecerá vacío, pero prefiero no adelantarme a los hechos, todo llega a su debido tiempo. Es una especie de fetiche. Cada vez que lo veo vacío, habiendo tantos entierros alrededor a diario, es como si me dijera: "Aquí te espero".
Cariños, Jordi.