Fotos de los personajes de "La búsqueda"

WALDEK Chłopiec, który przebaczył nazistom.

 Después de un tiempo prolongado vuelvo a postear una noticia en este blog. Sucedieron varios eventos que me mantuvieron un poco alejada de ...

martes, marzo 20, 2012

La búsqueda, Blanca Miosi, una reseña de Mayte Esteban

A veces los libros llegan a uno por los caminos más insospechados. A veces están en un cajón de supermercado y los rescato, otras llegan en un correo electrónico, a veces el mismo autor me busca y me propone su lectura… Nunca prometo una reseña porque una vez reseñé un libro por compromiso y me sentí incómoda con el resultado. Me parecía que el hecho de que el autor hubiera puesto su confianza en mí merecía al menos una reseña que no hiciera daño, pero se me quedaron cosas en el tintero que querría haber contado. Las guardé por respeto pero me juré que no lo iba a hacer más. Nadie me paga por esto, no debo nada a nadie, por lo tanto tengo el derecho de decidir si cuento mis impresiones sinceras sobre una obra o no.

Dicho esto, podréis deducir que este es un libro que me ha gustado muchísimo. Contaré cómo llegó La Búsqueda a mis manos. Realmente fue tras una búsqueda. Mi hijo mayor vio la novela de Blanca Miosi en un blog y como es un apasionado de la Segunda Guerra Mundial el argumento le atrajo. El hecho de que Waldek Grodek, el protagonista, en el arranque del libro tuviera casi la misma edad que él despertó su interés inmediato. Me pidió que lo descargase de Amazon, pero no me gusta que lea en la tablet por costumbre, es pequeño y quiero cuidar su vista, y había visto que este libro de editó en papel en España. Me puse en contacto con Blanca y ella me indicó la manera de conseguir uno de los pocos ejemplares que quedan todavía. En la librería de Madrid que lo conservaba tuvieron un problema con el servidor de internet y cuando ya pensábamos que no lo íbamos a conseguir… ¡bingo! Recibí una llamada telefónica del librero. Al día siguiente estaba en nuestras manos. De eso hace tiempo pero he tenido que esperar turno en casa para leerlo.

Encaré la novela sabiendo desde el principio que lo que iba a leer no era ficción, sino la vida de alguien real y quiero decir que la sorpresa fue mayúscula, no sólo porque la narración no era un mero relato encadenado de sucesos. La trama de la vida de Waldek Grodek se sucedía, bien hilada, como en cualquier libro de ficción, posibilitándome, como lectora, un seguimiento de los hechos por un lado y un sentimiento de empatía con los sucesos por otro lado. Es que no es difícil, una vez que te sumerges en sus páginas, no sentirte en la piel del protagonista mientras está preso en los campos de extermino nazi, es imposible dejar de lado el hambre, las palizas porque sí, el sufrimiento y la impotencia que generan en alguien muy joven en ese momento la barbarie que está viviendo.

La narración, en primera persona, contribuye a acercar la historia. Sientes que el mismo Waldek te transmite sus miedos, sus pensamientos, su angustia y hasta su desconcierto. Vives con él sus experiencias vitales, sus amores y los éxitos que logra en su dilatada vida.

Superados los durísimos comienzos, la manera en la que Waldek se enfrenta a las situaciones que va encontrando en su vida hacía que cada vez más me imaginase una película. No me ha extrañado nada que Blanca se plantease a la ardua tarea de convertir la vida de su esposo en novela, porque lo que le fue pasando a lo largo de su vida lo merece. No creo que haya muchas más personas que hayan sobrevivido a los trabajos forzados en los campos de concentración y al atentado del 11 de septiembre en Nueva York, por mencionar sólo dos circunstancias de las muchas que aparecen en el relato.


No me gusta destripar los libros, me gusta saborearlos, quedarme con las sensaciones y transmitirlas para que seáis vosotros quienes, cuando la novela caiga en vuestras manos, la disfrutéis desde la perspectiva de algo nuevo. Yo, desde aquí, sólo os digo una cosa: merece la pena el tiempo que le dediquéis.

Al margen de lo que la historia relata, he tenido, como me pasa siempre que leo la vida de otro, la sensación de sentirme transportada a recuerdos propios. No tienen nada que ver con la guerra, por fortuna no he vivido nada de eso, pero una sola palabra despertó un recuerdo olvidado. La palabra es "cholo". Hace años, en cuarto de carrera, tuvimos una profesora de intercambio. Me siento un poco idiota por no recordar su nombre con claridad, creo que era Carmen, pero lo que sí recuerdo con intensidad es el apuro en el que mis compañeros y yo la pusimos. Mi profesora era peruana, vagamente recuerdo que venía de la Universidad Católica de Lima y le habían encomendado la misión de darnos clase, por un año, de geografía descriptiva de España. Cuando se presentó como peruana y nos habló del temario le pedimos que cambiase su objetivo, si era posible. Al fin y al cabo, los proyectos de geógrafo que éramos, teníamos bastante clara la geografía de nuestro país y desconocíamos todo sobre Perú. Se sorprendió y supongo que en el fondo le hicimos una faena, llevaba todo el verano preparando la asignatura, pero accedió. Durante un curso, Perú fue una asignatura de la que incluso me examiné. No me resultaba lejano nada de lo que me contaba Blanca en su novela de aquel país, recordé con nostalgia ciudades que nunca he pisado como Piura, Nazca o Iquitos (de donde era el marido de mi profesora) y cómo nos contaba, con pasión, lo que amaba a su país. Recordé que antes de eso no sabía que era el guano, ni que había sido crucial, en un momento determinado, para sacar la economía de ese país adelante. Oí hablar, de sus labios, por primera vez, del fenómeno del Niño.

Cuando Waldek se traslada a Venezuela, me pasó un poco lo mismo. Familiares míos, por cuestiones laborales, vivieron en Caracas muchos años. De hecho, una de mis primas que creció allí, sigue conservando el acento venezolano, muy gracioso si la escuchas al lado de sus hermanos, que tienen acento mexicano. Recordé las veces que mi tía María, que murió hace poco más de un año con 102, me contaba lo poco que le gustaba Caracas porque donde vivían no se podía pasear. Recordé como mi primo me decía que en las noticias sobre la guerra de Bosnia, a diario, nos hablaban de los muertos que eran siempre bastantes menos de los que había en Caracas en una semana cualquiera sin que el mundo le diera importancia a lo que allí estaba sucediendo.

Y, finalmente, Polonia. He visto montones de fotos de este país, explicadas con pasión por Iwona, la primera amiga que tuve en Segovia, que es polaca. Su pueblo está cerca de Cracovia y me contó cómo, de pequeños en el colegio, les llevaban a Auschwitz para que nunca olvidasen lo que allí pasó. Curiosamente, a ella lo que más le impresionó fue una habitación llena de gafas. Sintió que un estremecimiento recorría su columna vertebral cuando pensó en el destino que habrían tenido los propietarios de aquellas lentes.

Como ya he dicho, merece la pena la lectura de esta novela, por lo que cuenta y por su poder evocador. Porque, además, es una historia de superación personal.
¿Le daréis una oportunidad?

Mayte Esteban,

lunes, marzo 12, 2012

Alex, un lector de doce años reseña mi novela La búsqueda

Alex es un niño de doce años hijo de una amiga mía: Mayte Esteban.  Un lector avezado pese a su edad y que, como muchos de los que nos dedicamos ahora a la escritura lee con pasión.  Lograron conseguir La búsqueda en versión impresa y copio aquí sus impresiones:

AUTOR: Blanca Miosi
TÍTULO: La Búsqueda.
ILUSTRADOR: No tiene.
PÁGINAS: 320

RESUMEN

Waldek Grodek es un chico de 12 años que vive en Varsovia cuando estalla la Segunda Guerra Mundial. Le pilla en una casa de campo y su padre tiene que irse a la ciudad porque trabaja en el ayuntamiento. Tras pasar unos días en un refugio decide salir y le pilla un bombardeo del que sale vivo. Cuando finalmente salen del refugio Hitler ya había tomado toda Polonia y él incluso le ve en un desfile. Cuando cumple 13 años decide apuntarse a un grupo de la resistencia polaca llamado A.K. que significa resistencia no comunista. Un día deciden quedar sus amigos y él en un campo para practicar el dominio de las armas. Los nazis los pillan y les llevan a un interrogatorio donde les dan una gran paliza. Les llevan a una prisión donde pasan unos meses condenados a muerte, pero el día que dicen su nombre los llevan a un campo anexo a Auschwitz. Pasan unos meses y los trasladan a otro campo, Mauthausen-Gusen. Allí un oficial nazi lo protege muchos días en la cadena de montaje de aviones y le da comida. Recibe cartas de su padre con puntos encima de las letras y cuando recoloca esas letras puede saber lo que pasa en el mundo.


Aguanta hasta que se acaba la guerra y cuando está en el hospital recuperándose decide alistarse en el ejército americano, con los tanques. El primer día un niño dispara un obús contra su tanque y le parte la tibia. Cuando vuelve al hospital un médico nazi le recupera la pierna que podía haber sido amputada. Sólo necesitó un hueso de una persona de su mismo grupo sanguíneo. Vuelve a Varsovia donde encuentra su casa destruida y entre los escombros encuentra una nota de su madre que le dice que se han ido a Praga con su abuela. Le cuentan que creen que su padre está muerto pero él les dice que ha recibido cartas suyas y al final de dos semanas aparece.


Le regala una moto y una especie de taxi antiguo donde traslada personas y trabaja olvidando sus estudios. Su padre se enfada con él y deja de hablarle. Al final vuelve a estudiar y las prácticas las hace en Alemania con su amigo Stefan. Su tía Nelly le consigue unos billetes a Perú, donde había querido ir siempre. Empieza a trabajar y una amiga suya se muere. Una mujer lo acusa de violación y tiene que vivir con ella casi diez años sin poder apartarse mucho de ella porque si no iba a la cárcel. Se tuvieron que casar. Tiene un hijo, Henry, al que no ve porque su madre lo mantiene apartado de él. Waldek tiene unas plantaciones de algodón en las que consigue mucho dinero. Cuando se separa de esa mujer, por fin, empieza a trabajar con un árabe que vende telas y después conoce en una exposición de arte a una mujer con la que se casa. Él cree que se llama Helga pero no es así. Su jefe, Keller, le da una nota diciéndole que se ha ido del país. Resulta que Keller tampoco es su nombre real, sino que se llamaba Köing y fue oficial en Mauthausen-Gusen. Firma un trato y se queda con todo el dinero de Keller y este desaparece. Sólo tiene que ingresarle el dinero en una cuenta. Se da cuenta de que los que persiguen a su jefe y a su esposa son judíos que intentan encarcelarlos. Después de unos años se va a Venezuela y Helga regresa. Se vuelve a casar y tras dos años asesinan a Helga. Cristina, su hermana, le dice que vaya a Ginebra a cobrar unas indemnizaciones por haber estado en los campos de concentración.


Decide irse a vivir a los Estados Unidos y al poco de llegar tiene una cita con una señora en una de las torres gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Con casi 80 años consigue sobrevivir y tranquilizar a varias personas con las que baja las escaleras y sale de la Torre Norte. A los pocos minutos se oye otro estruendo y ve por la televisión de una cafetería el segundo impacto de avión en la otra torre.
Decide volver a Venezuela y se une a unas manifestaciones contra Hugo Chavez. Recibe una carta de su hermana diciendo que su madre ha muerto a los cien años.


OPINIÓN PERSONAL


Me ha encantado el libro, lo he leído devorándolo, aunque me han regañado un poco por quedarme leyendo hasta la madrugada. Ha sido muy difícil resumirlo porque le han pasado tantas cosas que hasta alguna creo que se me ha olvidado. Me sorprende que un hombre haya tenido una vida tan intensa. Lo que más me ha sorprendido es que corriera con 80 años por salvar su vida en Nueva York. Ahí comprende que ha acabado su búsqueda. Yo creo que buscaba la felicidad pero se ha dado cuenta de que es imposible que en el mundo haya siempre paz y felicidad.

De todos los libros que me he leído es el que más me ha gustado. Ahora quiero leer El legado.

Si desean entrar a su blog: http://taekwondo-alex.blogspot.com/

domingo, febrero 26, 2012

Una reseña de La búsqueda en la revista Siempre Mujer, USA


La búsqueda, de Blanca Miosi

La búsqueda es un relato basado en hechos reales. Es el homenaje a Henry W. Jaszczuk, un hombre bueno en el sentido más amplio de la palabra, cándido de niño, intrépido cuando adolescente, heroico, sin rencores por la sobrecogedora historia que vivió, al ser humano generoso que comparte su drama como aviso a la fragilidad del cauce de la vida.
La búsqueda, a preguntas sin respuesta, dirige a Henry W. Jaszczuk por varios rincones del mundo hasta encontrar solaz al lado de su esposa, autora de esta narración amorosa, sentida, elocuente. Es una invitación para celebrar la calidad del ser humano ante los más cruentos sucesos, y reflexionar por qué es capaz de resurgir de los más densos pantanos como un ganso salvaje y remontarse a la grandiosidad del horizonte, agraviado; sin embargo, ileso.
La narración novelada inicia en Varsovia en 1938, previo a la invasión nazi el primero de septiembre de 1939. Waldek Grodek es un chico feliz, inquieto, acepta los desafíos que le impone participar en los Boy Scouts y con Stefan, el compañero de correrías, hacen de las suyas. Vive al lado de sus padres. Doña Sofía, como todos le solían llamar, sobreprotectora y enérgica. Su padre, un hombre práctico de pocas palabras; Cristina, la hermana menor, melodramática, comunicativa, quien se encarga de dar el parte de las travesuras de Waldek a su madre.
El mundo plácido entre la casa de campo en Dabrowka y el hogar en Varsovia termina abruptamente con la invasión del ejército alemán. Waldek casi adolescente decide participar en la resistencia polaca A.K. Es apresado y enviado a los campos de concentración de Auschwitz y Mauthausen, de los 14 a los 18 años, hasta que los aliados liberan Polonia.
La saga de Waldek apenas comienza.
La pluma de la autora, Blanca Miosi, es desgarradora al narrar los horrores de la guerra, lo mismo es panorámica por la nitidez cuando nos trasporta a través de los escenarios donde se desarrolla esta historia, afectiva por la manera en que le da vida a los personajes con voces definidas. Un libro para leerse más de una vez, para aprender de la épica del ser humano.

domingo, enero 15, 2012

La búsqueda: Historia y Testimonio, por Fernando Hidalgo

Antes de abrir La búsqueda conviene que el lector sepa qué es lo que tiene entre manos. Una novela, sí, pero no una novela cualquiera. La búsqueda está basada en la biografía de alguien muy cercano a la autora: su esposo. ¿Y qué tuvo de especial la vida de su esposo para inspirar un novela? El fue, entre los catorce y los dieciocho años, uno de los internados en los campos de concentración nazis de Auschwitz y Mauthaussen. No por judío, que no lo era, sino por participar en la resistencia polaca, su país de nacimiento.

Esta circunstancia da a La búsqueda el valor de un documento histórico. La primera mitad de la obra, aunque novelada, se ajusta fielmente a la realidad. En el blog de la autora se puede ver fotografías reales de los escenarios y personajes: de Waldek, de su amigo Stefan, de doña Sofía, de la tía Nelly, hasta de la ardiente italiana del Americo Vespuci, de la cabaña donde Waldek fue apresado, de la perra Aza... Todo ello tan familiar para quien haya leído la novela. Casi no podía creerlo, después de haberlo tomado por pura fantasía. En la segunda mitad hay algo más de trama imaginada, pues se extiende a lo largo de los siguientes cincuenta años.

La búsqueda es por ello una novela excepcional, una experiencia única pues sabemos que lo que se cuenta es verdad, y fue tal como se cuenta. Cómo un niño de nueve años pasó de jugar en el jardín de su casa a vivir en una Varsovia ocupada, algo después a entrar en un campo de exterminio, a trabajar como un esclavo en otro, a ser liberado --paradójicamente el momento más peligroso fue cuando el campo quedó sin control, tras la huida nazi--, a enrolarse en las tropas americanas... Contado en primera persona, conociendo de primera mano las sensaciones, los pensamientos, el día a día y las claves para la supervivencia. Y todo ello, por supuesto, marcando el resto de su vida. Una vida azarosa en la que, según sus propias palabras, "hay demasiada injusticia para intentar pasar cuentas".

Waldek, el protagonista, tardó cincuenta años en decidirse a contarlo. No ha de ser fácil reencontrarse con esos recuerdos. Pero debían ser contados y tuvo el valor de hacerlo. Lamentablemente él murió en 2010, aunque para todos los lectores de La búsqueda vivirá eternamente en nuestra memoria.

sábado, octubre 01, 2011

Una carta de una lectora octogenaria


Mi muy querida y admirada Blanca:

            No tienes idea del placer que me has proporcionado con la lectura de tu magnífico libro «La búsqueda» el cual al mismo tiempo me dio a conocer al maravilloso personaje que fue nuestro vecino Henry, tu esposo.

            No logro saber dónde estás tú en esa biografía; no sabía que él estuvo en el ataque a las torres de gemelas, debió ser de terror.

            Me hizo gracia saber que un hombre tan serio como yo lo veía, haya tenido tantos amores, ¡era un romántico! ¿Quién lo hubiera pensado?

            El relato tiene momentos desesperantes por la crueldad nazi que él vivió, asimismo me hizo reír la ocurrencia del que se pintó un termómetro en el pene.  Hay pasajes sorprendentes.  Tu forma de relatar, sencilla y clara al mismo tiempo me apasionó desde que comencé a leer hasta el final.  Te diré que tengo costura, tejido y cosas de la casa y todo lo dejé en espera por leer, leer y leer.

            Mis felicitaciones, y me siento honrada de que me hayas considerado digna de leer y entender tu magnífica prosa.

Hoy me siento orgullosa de haberlos conocido y siento no haber estado más en contacto con ustedes.

Con gran cariño te doy las gracias y te deseo continúen tus éxitos,

            Tuya,

            María Josefina Vegas.

María Josefina Vegas es una octogenaria vecina nuestra, (ahora mía) a quien conozco desde hace muchos años.  Nuestra amistad ha sido siempre superficial, pues nunca tuvimos oportunidad para afianzarla, como ocurre en la mayoría de los casos con personas que viven cerca de nosotros y a los que saludamos diariamente sin saber qué más hay detrás de ellas.

Al fallecer Henry, hubo un acercamiento por esa causa y terminamos hablando de libros; fue cuando me enteré que le encantaba leer y le presté la novela La búsqueda.  Me la entregó cuatro días después, con una nota que es la que he transcrito arriba.

Desde aquí le doy las gracias, y estoy segura de que Henry también hubiera estado encantado de saber que leyó la novela, que está basada en su vida, una vida fuera de lo común, tanto, que para una gran editorial valió la pena publicarla.

Hoy se puede conseguir en Amazon-Kindle y en 24symbols, para quienes la deseen leer gratis.

miércoles, agosto 31, 2011

Nuevo comentario de LA BÚSQUEDA


Un nuevo comentario de mi novela LA BÚSQUEDA. Esta vez  conocí al lector a través de Twitter, y descubrí a un excelente ser humano.

"ADVERTENCIA: No voy a ser objetivo en este comentario, sencillamente porque se han dado ciertos hechos en relación con esta lectura que me impiden serlo. Pero aún siendo de otro modo, la valoración, en lo que a la novela estrictamente se refiere, no cambiaría en modo alguno. Punto y aparte es el contexto que ha rodeado mi experiencia con este libro"
Si desean leer más, solo tienen que ir aquí:  Xavier Calpena

¡Muchas gracias, Xavier!

domingo, agosto 21, 2011

NOVEDADES DE "LA BÚSQUEDA"

¡LA BÚSQUEDA: Puesto 6 entre 359 libros ficción histórica AQUÍ !!


Y AHORA CON NUEVA PORTADA PARA SU VERSIÓN EN 24SYMBOLS:

¡CON FOTOS AUTÉNTICAS! EN PRIMER PLANO: WALDEK, EL PROTAGONISTA DE LA NOVELA.

Para mí ha sido muy satisfactoria la incursión en Kindle, La búsqueda ocupa un lugar relevante en categoría Ficción, Literatura, Aventuras, Histórica...  Doy las gracias desde aquí a todos quienes se han interesado en leerla, estoy segura de que a Waldek le hubiera gustado enterarse.

¡A partir de los próximos días estará disponible gratis en 24symbols y podrán leerla haciendo un clic!

¡Me despido hasta la próxima novedad!

Blanca Miosi

miércoles, agosto 17, 2011

Estos días han sido un poco atropellados, ¿la razón? estoy poniéndome al día con la tecnología.  Por mucho tiempo me resistí al Facebook, y estoy allí. Me aferré a mi querido blog y creí que era a lo más que podía llegar en este asunto de "redes sociales"; ahora no solo estoy en Facebook, también en Twitter, y por si fuera poco, ¡mis libros se venden por Kindle! , no conforme con eso, los están publicando por una novedosa plataforma llamada 24symbols, en donde dos de mis novelas por el momento, pues habrá más sorpresas, se pueden leer absolutamente gratis.  Lo único que tienen que hacer es un ¡Clic! y listo. 


No, si la tecnología me alcanzó y creo que no soy la única.  Me olvidaba: participo desde hace tiempo en foros literarios, Prosadictos y Letras entre Amigos.  En ambos tengo amigos virtuales de quienes he aprendido mucho. 


Mi experiencia en Kindle ha sido muy estimulante, hace un mes aproximadamente hice mi primera incursión y la verdad, no me arrepiento. Empecé con EL LEGADO, luego DIMITRI GALUNOV, ahora está LA BUSQUEDA y EL MANUSCRITO 1: El secreto.  He tenido la suerte de estar desde el comienzo en buenos lugares de venta, y también de relevancia, en las diferentes categorías, y lo mejor de todo es que puedo sacarlas de Kindle cuando lo desee.


Algunos amigos me han preguntado si no corre peligro mi estatus como escritora al publicar por mi cuenta, y yo pienso que no. Soy una autora publicada por editoriales regulares, de manera que creo no tengo nada que probarme a mí misma.  Hago lo que desea la mayoría de los escritores: publicar para ser leída. Fue el principal objetivo que me  animó a hacerlo en el formato digital Kindle.



Las publicaciones por 24symbols sin embargo, sí deben pasar por la criba editorial, y pasó mi DIMITRI GALUNOV, como espero que pase también EL MANUSCRITO, y como dentro de unos días saldrá por ese portal LA BÚSQUEDA, con nueva portada, al igual que EL LEGADO.


Creo que Kindle es una magnífica opción para los autores que aún no han publicado, pero ojo: es una autopublicación, de manera que no existe un equipo que detecte fallas de edición, de manera que el material a subir debe estar muy bien revisado.


A los que se animen a publicar: ¡les deseo mucha suerte y éxito!


A los que se animen a comprar  o leer mis libros: ¡Desde aquí las gracias de corazón!


Es todo por hoy, amigos, ¡hasta la próxima!


B. Miosi



domingo, agosto 14, 2011

¡La búsqueda en primer lugar de ventas en Kindle!

LA BÚSQUEDA en Amazon Kindle: El primer lugar de ventas en la categoría Literatura-Ficción : Aquí

Desde hace poco más de un mes mi novela se está vendiendo por Kindle, y me ha deparado muchas satisfacciones. Quiero agradecer desde ya, a todas las personas que la leyeron.  Esta obra tiene para mí un significado trascendente único.

Muy pronto estará en la plataforma 24symbols, donde podrán leerla gratis con un solo clic.

Aquí una opinión de un lector, que podrán encontrar en Kindle:


This review is from: LA BÚSQUEDA (Spanish Edition) (Kindle Edition)
Antes de abrir La búsqueda conviene que el lector sepa qué es lo que tiene entre manos. Una novela, sí, pero no una novela cualquiera. La búsqueda está basada en la biografía de alguien muy cercano a la autora: su esposo. ¿Y qué tuvo de especial la vida de su esposo para inspirar un novela? El fue, entre los catorce y los dieciocho años, uno de los internados en los campos de concentración nazis de Auschwitz y Mauthaussen. No por judío, que no lo era, sino por participar en la resistencia polaca, su país de nacimiento.

Esta circunstancia da a La búsqueda el valor de un documento histórico. La primera mitad de la obra, aunque novelada, se ajusta fielmente a la realidad. En el blog de la autora se puede ver fotografías reales de los escenarios y personajes: de Waldek, de su amigo Stefan, de doña Sofía, de la tía Nelly, hasta de la ardiente italiana del Americo Vespuci, de la cabaña donde Waldek fue apresado, de la perra Aza... Todo ello tan familiar para quien haya leído la novela. Casi no podía creerlo, después de haberlo tomado por pura fantasía. En la segunda mitad hay algo más de trama imaginada, pues se extiende a lo largo de los siguientes cincuenta años.

La búsqueda es por ello una novela excepcional, una experiencia única pues sabemos que lo que se cuenta es verdad, y fue tal como se cuenta. Cómo un niño de nueve años pasó de jugar en el jardín de su casa a vivir en una Varsovia ocupada, algo después a entrar en un campo de exterminio, a trabajar como un esclavo en otro, a ser liberado --paradójicamente el momento más peligroso fue cuando el campo quedó sin control, tras la huida nazi--, a enrolarse en las tropas americanas... Contado en primera persona, conociendo de primera mano las sensaciones, los pensamientos, el día a día y las claves para la supervivencia. Y todo ello, por supuesto, marcando el resto de su vida. Una vida azarosa en la que, según sus propias palabras, "hay demasiada injusticia para intentar pasar cuentas".

Waldek, el protagonista, tardó cincuenta años en decidirse a contarlo. No ha de ser fácil reencontrarse con esos recuerdos. Pero debían ser contados y tuvo el valor de hacerlo. Lamentablemente él murió en 2010, aunque para todos los lectores de La búsqueda vivirá eternamente en nuestra memoria.


¡gracias!

jueves, febrero 24, 2011

Agustín toro Solís de Ovando (Venator)


Subo esta reseña en homenaje a mi recién desaparecido amigo Venator:

Leí la Búsqueda y no pude soltarla hasta terminar de leer la última página. No es sólo una crónica más de las desventuras de guerra, sino que refleja las vivencias y pensamientos de un ser humano, que de pronto se ve enfrentado a mundos que jamás pensó podían ocurrir. Vio al hombre tal cual era, sin caretas ni recubierto de su delgada capa de humanidad. Aún así, pese a que pierde muchas ilusiones, mantiene la esperanza de un mundo mejor.Llama la atención el enfoque vital y existencial de Waldek, quien con fina ironía, concluye su búsqueda cuando le entregan una misérrima suma de dinero como indemización de guerra, luego de un largo, despersonalizado y burocrático proceso.Recomiendo su lectura. Es una excelente novela que apasionará al lector de cualquier edad.
Te felicito Blanca,
Agustín Toro Solís de Ovando, amigo de foros literarios

¡Gracias Venator, donde sea que te encuentres!

lunes, febrero 07, 2011

Desde el Círculo de Escritores de Venezuela


He finalizado la lectura de la novela La Búsqueda, (Roca Editorial. Barcelona. 2008) con un sentimiento de desolación. La autora es Blanca Miosi, escritora peruana residente en Caracas y Miembro Activo del Círculo de Escritores de Venezuela. He sufrido con Waldek Grodek, su inolvidable protagonista el menosprecio y la crueldad, como víctima de dos de los más terribles engendros del mal, el Nazismo y el Comunismo, movimientos políticos inspirados por ideologías que buscaban la permanencia del poder totalitario y la devastación y sometimiento del ser humano. Marcado por un sino trágico, Waldek expresa su pasión por la vida mediante la capacidad que tiene para adaptarse a las situaciones trágicas y una vez superadas,  alcanzar logros desarrollando brillantes proyectos.

El hilo narrativo de esta obra de ficción se extiende entre dos hechos que simbolizan la violencia desmedida del Siglo XX, la invasión de Varsovia por Adolf Hitler el 1º de  septiembre de 1939 y la explosión de las torres gemelas de Nueva York el 11 de septiembre  de 2001. Ambos hechos nos enfrentan a una de las mayores desgarraduras del alma universal, al encarar la amenaza del terrorismo y del fanatismo, cuando son usados como instrumento de destrucción y de muerte. Septiembre parece ser en estas páginas, el mes  más cruel, en amplia contradicción con el poema que nombra a Abril.

Como transeúnte de esta centuria he recordado en esta lectura de ficción, pero apegada al acontecer histórico, el drama del hombre contemporáneo. La causa de este drama se debe sin duda a los males acarreados a los habitantes de este planeta por los  gobiernos totalitarios. La peor de todas las consecuencias es la pérdida de las cualidades  indispensables para detentar la condición de ser humano: la dignidad y la compasión junto a las restricciones a la libertad y a los derechos fundamentales del hombre.
Waldek adolescente es apresado por su trabajo en la resistencia contra los invasores alemanes, y llevado a un campo de concentración. En las citas siguientes se testimonia lo expuesto anteriormente. “Empezamos a comportarnos como animales desesperados   por    sobrevivir,   insensibles al dolor ajeno…” (pag.69) “Había perdido casi completamente la capacidad de tener sentimientos, esa fue la peor consecuencia de mi cautiverio. (pag.94-95).
En las situaciones límites, el hombre siempre encuentra la esperanza que le impide caer en la inconsciencia. Si bien, el narrador mantiene el relato de las vicisitudes que soportan quienes son llevados por su credo, su nacionalidad o su posición política a los campos de exterminio de una manera fiel  al horror padecido,  muestra también las experiencias, que por instantes, devolvían a aquellos seres despojados  de toda esperanza, la fe en sí mismos.
Entre los personajes que ayudaron a mantener encendida alguna luz entre tanta oscuridad está el Tío Romatowski,  un  sastre polaco que confeccionaba los uniformes de los oficiales. El animaba a los jóvenes a recibir clases al final de la jornada y repartía entre los asistentes mendrugos de pan y otros alimentos a los que tenía acceso por su trabajo. El protagonista expresa su opinión de la siguiente manera: ”El Tío Romatowski me ayudó moralmente a conservar algo de humanidad.” (pag. Uno de los rasgos que me fascinaron de quien relata la historia, es su hondo conocimiento de la condición humana.  El lector encara la historia del mal, pero no hay una línea que separe  “los buenos” de  “los malos”. Existen pequeñeces, incomprensiones egoísmo y maldad en personas del entorno cercano al protagonista, amigos y familiares. Se señala también gestos de bondad y de grandeza entre los opresores, entre los causantes del dolor y de la tragedia. Es en este caleidoscopio de pasiones donde la novela toma una gran dimensión. El universo que nos muestra la escritora, es el del mundo real. El siglo donde el hombre caminaba al borde del abismo, en el claro oscuro de la vileza y de la generosidad.
Para quien desde temprana edad había sufrido los destrozos de la posguerra, la experiencia de los campos de concentración y una fuga del recién levantado muro de Berlín, el cual abría una incisión en Europa y en el mundo,  no podía tener otro deseo diferente al de viajar para residenciarse en un país de América del Sur. La visión que tenía este personaje de este continente era la de un “Nuevo Mundo” conformado como paraíso terrenal, con apacibles paisajes y sobre todo con la oportunidad de vivir en paz.
Aunque es en estas tierras donde desarrolla su potencial profesional obteniendo el éxito económico, sin embargo las traiciones, las injusticias, la depresión y la muerte lo llevaron nuevamente a vivir situaciones dolorosas.  Primero en Perú  durante el gobierno del General Odría quien repitió la formula de la izquierda radical, expropiando y limitando las libertades individuales y arrastrando al país a la miseria y al atraso. Huyendo de esta realidad Waldek Grodek se traslada a Venezuela, donde es testigo de la conmoción social del 27 de Febrero de 1993. Se inicia con Hugo Chávez una supuesta revolución socialista bajo las banderas del populismo y del resentimiento La resistencia del pueblo desembocó en los fatídicos hechos de Abril del 2002 cuando una gigantesca marcha fue sorprendida por francotiradores que sembraron el pánico y la desesperación dejando las calles bañadas en sangre.
Cómo una serpiente que se come su propia cola, el protagonista cierra su ciclo vital, no sin antes darnos una muestra de la indiferencia del hombre posmoderno y de la ineficacia de las Instituciones Internacionales. En memorable monólogo se duele de la fuerza que lo ha impulsado a huir. Seguidamente reflexiona sobre la vocación de su vida y rectifica. El jamás ha huido, desde los 14 años ha resistido al mal, se ha  enfrentado con valentía y coraje a las fuerzas que han desencadenado la destrucción de la felicidad.  Se hace una pregunta para la cual no hay respuesta: “¿Qué clase de gen de maldad comparten Hitler, Stalin, Bin Laden y otros muchos que han provocado y siguen provocando la desdicha de tantos millones de personas? Y lo más extraño de todo ¿por qué tanta gente los sigue?” (pag.316).
El retrato que hace la autora de los diversos personajes, la descripción de los espacios y el excelente uso de la narración y de los diálogos, enriquecen la estructura de la novela y le proporciona verosimilitud e interés a la historia. Atributos que mantienen viva la atención del lector. Literalmente devoré sus páginas sin poder abandonar aquel relato que me tocaban muy hondo.  Esta novela inspirada en la biografía de un hombre perseguido por los signos de uno  de  los tiempos  más feroces,  nos muestra el triunfo de la vida, del  valor de los sueños y del trabajo en oposición al odio, al poder desmedido causante del mal y de la muerte.
Agradezco a Carmen Cristina Wolf, presidente del Círculo de Escritores de Venezuela,  el haber puesto en mis manos tan excelente obra y reconozco en la pluma de Blanca Miosi, el oficio y la integridad de un narrador con gran potencial. Sería interesante conocer al personaje que inspiró estas páginas.
Lidia Salas
Poeta y crítico.
Caracas, Enero del 2011
*Lidia Salas es Magister en Literatura de la Universidad del Atlántico, Colombia. Profesora de lengua inglesa, con una vasta obra poética publicada e importantes reconocimientos.


martes, diciembre 21, 2010

De un personaje de novela y de un coche roncador

El erróneo concepto de «amor verdadero» nos acompaña desde que tenemos uso de palabra.  Y no digo uso de razón, que si la tuviéramos con seguridad no diríamos semejante barrabasada, porque: ¿Qué amor no es verdadero? Al menos, es verdadero hasta que se demuestra lo contrario.  En algún momento de nuestras vidas, casi todos, y no digo todos porque hay quienes tal vez no hayan experimentado ese sentimiento que hace que se encoja el estómago cuando pensamos en la otra persona; aunque bien podría ser que el sentimiento se extienda hacia algunos objetos, ¿por qué no?, se me acaba de ocurrir. Un coche, por ejemplo. ¡Ah! Yo sí tuve amor por mi Mustang Fastback Mach I.  De un color verde metalizado, de asientos que casi llegaban al suelo, de su sonido poderoso, potente; un motor de trescientos sesenta centímetros cúbicos, ocho cilindros en V y doble tubo de escape.  Rugía como un león cuando está contento, o mejor debería decir «ronroneaba», aunque los vecinos no estuviesen muy de acuerdo conmigo.  El término exacto sería, como decía mi recordado Henry: «roncaba».  Sí, señor.  Mira, Blanca, de cero a 140 kilómetros por hora en diez segundos, y yo chillaba de alegría, eran épocas en las que no conocía el miedo.

El claxon no era el original, sino el de la película «Il sorpasso», con Vittorio Gasman, algo así como un bufido, escandaloso como el mismo ronquido. Otro aporte de mi querido Henry, más conocido en Polonia como Waldek, y a nivel universal y literario como Waldek Grodek.  El coche primero le perteneció a él.  Después, cuando sentó cabeza —tenía ya unos cincuenta y tres años—, me lo pasó a mí, pero no me lo obsequió, no. Él siempre decía que las cosas se apreciaban más cuando uno pagaba por ellas, y aunque yo no estaba totalmente de acuerdo, asentí con fervor, porque las facilidades eran extremas y me moría por poner mi pie en el acelerador del Mustang. Él se compró un Chevrolet Montecarlo, más acorde con su apariencia de muchacho maduro, y yo empecé a gozar de la vertiginosa velocidad de uno de mis «amores verdaderos».  Tiempo ha pasado ya. ¿Veinte años?, no.  ¿Veinticinco? ¿Treinta? Más, Blanca, por favor, si desde entonces has renunciado a tu trabajo, has abierto un taller de alta costura, has escrito varias novelas ¡y hasta tienes agente literario…! Cierto, Waldek.

Hoy, un día de diciembre del año 2010, me encuentro en una situación completamente diferente.  Ya no más autos roncadores.  Ahora prefiero el silencio. He descubierto que me gusta estar acompañada de música, y si es sinfónica, mejor. He empezado a apreciar la ópera y eso sí: jamás he dejado de leer.  Mi biblioteca ya no tiene espacio donde colocar más libros y estoy pensando seriamente en transformar una pared de mi sala en otra biblioteca. Y es que soy una señora de sesenta años cumplidos —muchos dicen que no los aparento, pero son todos míos—, que requiere de un deporte más apacible que andar en un Mustang cortando el viento. Viejo amor que se fue hace años y no está más conmigo. Tampoco hoy está conmigo mi querido Henry.  Se fue. Hay quienes piensan que a un lugar donde se van todos los buenos, los valientes, los héroes… porque Henry era un héroe, literalmente.  Tenía una medalla de plata otorgada por el mismísimo ejército de los Estados Unidos de América, y no por haber combatido en la guerra de Vietnam, en la del Golfo o la de Irak.  No, señor. Fue porque combatió contra los nazis en la II Guerra Mundial, la más conocida, y glamorosa de las guerras, si se pudiera acuñar ese término.  O como dijera cierto personaje que no quisiera nombrar: «La madre de todas las guerras».

¿Amor verdadero? ¡Claro que conozco el amor verdadero! Lo siento en la sangre que corre por mis venas, en los recuerdos que apabullan mi mente, recuerdos de todos estos años vividos a plenitud al lado de un personaje de novela, y también cada vez que me siento a escribir y la emoción me lleva por derroteros que nunca sé adónde me conducirán, como cuando empecé a escribir esto.  Creí que sería una tesis acerca de lo que significa el término «amor verdadero», y miren ustedes, ha resultado en un maremágnum de diferentes intensidades, como la música de Chopín, con su pequeño recortadito como si indicase alguna duda, para luego darse a fondo. Con todo. 

Un amigo me dijo que debía dedicar a Henry una entrada especial en el blog, pues era un personaje literario.  Creo que tenía razón.  Pero sucede que cuando se trata de situaciones personales, es como cuando se es médico, no se puede operar a un familiar cercano, menos si se trata del marido. Solo puedo decir que mientras mis dedos recorrían las teclas con la cadencia armoniosa que me acompaña cuando las ideas fluyen sin esfuerzo, esa idea fue recomponiéndose en mi mente y esta entrada la dedico a mi inolvidable Henry, el Waldek Grodek que algunos de ustedes han conocido por mi novela La búsqueda, y otros porque lo conocieron a él.  El de la sonrisa fácil, el Waldek de la mirada que nunca perdió ingenuidad ni en el último día de su vida.  

Él siempre tenía una pregunta en los labios: ¿por qué yo? Y creo que era la pregunta que había en sus ojos la última vez que lo vi. Pero esta vez su interrogante no me hizo sonreír. Supe que esta vez tenía razón: ¿Por qué él? 

De ahora en adelante ya no más de aquella sonrisa, ni de sus miradas ingenuas, de su asombro de niño, ni de su amada compañía. Muy atrás quedaron los escapes a la playa en el Mustang conducido por Henry a la velocidad del viento... Ya no más.

Adiós, Henry, Waldek, adiós amor mío… hasta que nos volvamos a encontrar.

Tuya, siempre,
Blanca

jueves, noviembre 04, 2010

Para Waldek con amor




Nuestro sueño realizado, una novela, una historia… tras “La búsqueda” hay otra novela subsistente… Todo un recorrido. Gracias, Henry, por regalarme tu vida.

Hoy Waldek, el protagonista de mi novela La búsqueda, publicada en enero, 2008, se encuentra muy delicado, no sé si logrará vencer su última batalla, esta entrada es un homenaje a su vida, a su lucha, y a todo lo que representa para mí.

Para Waldek con amor...

Blanca

viernes, diciembre 18, 2009

De Buenos aires, Argentina, Mónica Offredi (Turkesa) nos habla de La Búsqueda:


Cuando comencé la lectura de La Búsqueda, simplemente, ya no pude soltarla. En ese libro bulle una historia cargada de vidas, corajes y debilidades; de sentimientos encontrados, de horrores y de perdón que, mimetizándose en mi rutina, llegaron a aguardar pacientemente a que acabara de cenar, o de trabajar, para compartir sus avatares. Desde este lugar, puedo afirmar que para mí, en tanto lectora, La Búsqueda es la historia de una vida en la que las novelas pasan por otra parte. Primer mérito de la escritora: el recurso de su presentación, para luego respetar dicho eje hasta las últimas consecuencias. Admirable se me presenta que la autora no se haya tentado de utilizar la historia -en cuyo marco se desempeña la vida de Waldek- para pasearse por múltiples géneros literarios, abarcando más de la cuenta. Digo esto, porque tal apetito de saciedad se advierte en muchos autores contemporáneos, ávidos de absolutismo, enfermos de una suerte de tiranía literaria.

No es el caso de Blanca Miosi. La Búsqueda es una novela que no se queda corta ni se excede en alargues pretenciosos. Y en esa suerte de sometimiento a la trama, de dieta ego-literaria, es que radica el gran mérito de la descarnada y demoledora ternura que tras las bambalinas de los momentos más aterradores, acechan la historia y la rescatan, justo cuando la humanidad parece extinguirse sin posibilidades de retorno.

Tal vez sea por tal motivo que la encontré una novela en la que las obviedades, si las hay, son las de la vida misma. No se esquivan tampoco las profundidades, por más malolientes que resultaren los tajos a destajos de zanjones reales o imaginarios, de hambre del espíritu o de cicatrización del cuerpo maltratado, en el que –justo es destacarlo- nunca se apaga la luz del alma que lo habita.

La vida del protagonista abarca una parte esencialmente fatal de la historia de la humanidad; éste entra por pura casualidad en el horror, como muchos, permanece y sale de él, ni fortalecido ni en estado comatoso, sino como puede.

Nada más humano.

El horror casi siempre horroriza a los espectadores, nunca a los actores. No sé por qué, pero así lo he podido comprobar, y justamente ese es otro de los grandes méritos de esta novela, que no se recrea en el facilismo del espanto ni de lo morboso.

Es una historia contada con altura, pulso firme y mirada decidida. No se registran fisuras o vacilaciones en el desarrollo de la misma. Muy por el contrario, al acabar la novela, me sentí hermanada con Waldek, no como su admiradora, sino como una suerte de su cercana vecina. Waldek es cualquiera, y no lo es. Pero al mismo tiempo es un ángel que se refunda a sí mismo a fuerza de esperanza. Este protagonista respira un humanismo cercano, a veces demasiado; va y viene, tiene miedo, se sobrepone, se cae y se agranda, se achica y teme, desafía y llora. Pero no se conforma. No.
No recibe tierra.
Si se trata de sentimientos, desdeña la mesa de saldos; no se aviene a nada de menor estatura que el amor. No hay concesiones de las llaves esenciales por parte de este espíritu que sólo supo de avanzar sin aceptar mendicidades, pese a que en la saturación del agobio, hubieran constituido un oasis irreprochable. Sin embargo no es el caso de Waldek, por lo menos desde sus emociones y desde la percepción que se recibe de ellas. Y esa actitud de espontánea firmeza será su tabla de salvación. Es curioso que encontrándose en una suerte de tierra de nadie y a merced de los depredadores, aún cercado por las tentaciones, Waldek no se somete a las dádivas afectivas, ni tampoco materiales. No se cae. No lame sus heridas.
No es un genio ni un súper hombre. Es un hombre. Un hombre que ha sido lastimado desde todos los lugares. Que ha negociado y que no ha renegado de ello. Pero que no ha negociado sus ideales ni sus sueños, con independencia de la imposibilidad de concretarlos. Y que honra sus deudas, amorosas y de las otras.

Este hombre, que llega a la estremecedora conclusión de que “La vida es una sucesión de hechos absurdos en los que nadie puede poner orden.” Y de que “Hay demasiada maldad en el mundo para intentar pasar cuentas”, conmueve y enseña a no detenerse en la estupidez nimia de los caprichos del momento.

Es así que en las innumerables ocasiones en que la vida se lo quiere deglutir, él, en su inclaudicable sencillez y obstinación, acaba tragándose a la vida, y no al revés. Bebe de sus mejores vinos, aunque estos se hayan escanciado contadas veces.

Da gusto participar de la lectura de una historia de esta naturaleza, que a la par es documento y testimonio. Y digo participar, porque “leer” en este caso, me queda como un zapato demasiado ajustado. Es una narración que me ha tocado y sorprendido por la asombrosa y efectiva simplicidad de su abordaje, aún desde los ángulos de salvajismos y atrocidades. Y todo lo que he dicho precedentemente es mérito de la mano que ha movido la pluma, la escritora Blanca Miosi, a quien estoy orgullosa de contarla entre mis amistades literarias.

Pero independientemente de eso –porque el aprecio todo lo tiñe de tonos edulcorados- en mi caso, que más que nada amo la literatura, puedo decir que para mí, la novela es una joya sobria –pues rehúsa de lugares comunes-, incisiva y humana como pocas. Apenas es la historia de un muchacho que entró al horror de la segunda guerra por una puerta disparatada y que salió de ella contrarrestando desmesuras, impunidades, abandonos, culpas, dudas y, claro está, bestialidades, mediante la insólita y eficiente táctica de no concentrarse en ellos, sino en el día después. Increíble me ha parecido cómo está plasmada esta actitud del protagonista; la de desarticular negatividades abyectas sirviéndose de la nada sencilla pero eficaz fórmula de restarles importancia. Desde ese punto de apoyo, Waldek nueve su mundo y su vida, rehaciéndola a cada paso, unificando sus propios pedazos, sin detenerse ni mirar atrás y sin renunciar a los sueños.

Mis congratulaciones pues a Blanca, que ha sabido manejarse con genialidad evitando caer en narcisismos literarios tan de moda últimamente, que sólo hubieran logrado empequeñecer una historia mucho más valiosa desde su singularidad que el marco social y político en el cual hubo de desarrollarse.

Es así que al concluir la lectura me ha parecido que la vida es para Waldek “algo más que un puzzle que hay que resolver”, tal como dijera Franz Kafka en las líneas finales de su “Carta al Padre”.

Waldek es Polonia inerme sometida en la noche; es todos y cada uno de aquellos civiles que abonaron con su sangre y heroísmos anónimos una tierra arrasada, que entregaron la carne pero no la esperanza.

El sufrido y noble pueblo polaco, violentado en épocas siniestras por la infamia de demonios insospechados, ha sido reivindicado mediante esta excelente novela que, como un candelabro, ha venido a transmutar en ofrenda el pasado aciago. Ése tiempo de miserias sobre el que la fidelidad a la patria ultrajada pesa sobre el protagonista como una plegaria que alimenta el corazón.

Por lo menos desde mi mirada de lectora, así me ha parecido.


Mónica Offredi

http://www.expresamenteturkesa.com/




sábado, junio 13, 2009

Reseña de Javier Pellicer Moscardó



Quizás el lector mire la portada trasera de La Búsqueda y al leer la sinopsis piense: “vaya, otra novela histórica”. Pero a ese mismo lector yo le recomendaría que se atreviese a abrir el libro y leer su primera página. A partir de ahí no creo que me equivoque si aseguro que ya no dejará la lectura.La Búsqueda narra la vida de Waldek Grodek a través de los ojos del protagonista, un joven polaco que ve cómo su infancia tranquila se trunca cuando los nazis invaden Polonia en los días de la Segunda Guerra Mundial. A partir de ahí, y en un ritmo vertiginoso de sucesos, el muchacho pasará de miembro de la resistencia polaca a ser capturado por los invasores y llevado a varios campos de concentración. Sólo será el principio de un camino tortuoso pero a la vez enriquecedor para su carácter.

La búsqueda por encontrar un destino en la vida guiará sus pasos durante décadas hasta llevarlo a la otra punta del mundo, a un paraíso soñado que, sin embargo, resultará no ser tal. Pues los fantasmas del pasado se reproducirán allá donde él vaya: el comunismo, los ecos de un nazismo en extinción… En el camino descubrirá que no todos los malos son tan malos, ni todos los buenos tan buenos.Un argumento de cine, ¿verdad? Y además narrado con un estilo delicado y a la vez sobrio que muchos envidiamos. Nada de florituras que enmascaren, Blanca nos regala un texto crudo cuando debe serlo, y emocional cuando la historia lo requiere. Atrapa al lector, lo pone al mismo nivel que Waldek, lo convierte en protagonista. Y, de paso, nos muestra una panorámica histórica de los últimos sesenta años desde el punto de vista de alguien que lo vivió en sus carnes.La Búsqueda es uno de esos libros que ya están en un lugar destacado de mi estantería.

Algunos pensaréis que el hecho de que conozca a Blanca influye en mi crítica, pero la verdad es que he descrito justamente las sensaciones que la historia me ha transmitido, ni más ni menos. No me meto en el aspecto más técnico, porque como lector suelen predominar en mí las sensaciones. El conocer a Blanca sólo ha influido realmente en algo: me hizo descubrir el libro y comenzar su lectura. De otro modo, probablemente jamás habría comprado un libro como La Búsqueda, porque, como Blanca me dijo en un mensaje, no es el género literario que más me atrae, al menos a la hora de gastar mi dinero.Me habría perdido una gran obra. Así que gracias, querida Blanca.

PD: Recordad todos que el segundo libro en España de Blanca Miosi ya está a la venta. Se llama “El Legado-La hija de Hitler” y lo podéis conseguir en cualquier tienda especializada, tal vez también en librerías más pequeñas (y si no, pedidla). Del mismo modo, se puede adquirir por internet a la misma editorial (Viceversa) o en portales como Casa del Libro, FNAC, El Corte Inglés… Yo estoy esperando que me llegue, y ardo en deseos de comenzar su lectura, porque esta vez me atrae mucho la temática del libro: el ocultismo durante la dictadura nazi. ¡No os lo perdáis vosotros también!

Javier Pellicer, escritor, su blog: Tierra de Bardos

miércoles, mayo 27, 2009

Crítica publicada por Armando Rodera en llegir en cas dincendi, de Xavier Borrell

En esta novela trepidante, donde convergen de forma armónica diferentes tipos de obras tan dispares como la novela histórica, el thriller o la narración biográfica, podemos sumergirnos a través del protagonista en una historia con mayúsculas; una historia que nos guiará a través de las vivencias personales de un hombre en torno a algunos de los acontecimientos más impactantes ocurridos en el siglo XX en dos continentes distintos, a lo largo de varias décadas.
El protagonista es Waldek Grodek, un joven polaco que deberá enfrentarse a un cambio brutal en su vida al estallar la II Guerra Mundial: los nazis invaden Polonia sin que tenga tiempo de reflexionar sobre lo que sucede, ya que es encarcelado y llevado preso. Sufrirá las más increíbles penurias en diversos campos de concentración cuyos nombres generan infaustos recuerdos para el mundo en general. Tendrá que sobrevivir en circunstancias extremas y sólo gracias a su humanismo y su férrea determinación podrá sobreponerse a la maldad absoluta que asola su vida.
Gracias a la pétrea coraza que fabrica a su alrededor podrá salir adelante, sin pensar en el horror que le rodea. Con el final de la guerra será por fin libre, pero sólo es el comienzo de las increíbles aventuras que le quedan por vivir. Su arrojo y valentía, arengados por la inocencia de su juventud le harán meterse en infinidad de problemas ante los que cualquier otro se rendiría; pero él no, consiguiendo siempre salir adelante.
Así pasará de luchar por el ejército americano, donde está a punto de perder la vida o como mal menor una pierna, a recorrer la Alemania vencida en pos de su amigo Stefan. Conocerán sus miserias y las de los demás, aprenderá a odiar al comunismo y decidirá que ese no es su mundo, que ya ha sufrido bastante. Su país fue invadido por los nazis y luego masacrado por los rusos, así que ya no confía en los extremos. Y decide buscar su particular Eldorado, huyendo a Latinoamérica creyendo encaminarse al paraíso soñado. Pero el destino le tenía preparadas otras sorpresas.
El protagonista tendrá que seguir lidiando con su pasado, que le persigue a lo largo de toda su vida en diferentes países tanto europeos como americanos. De forma paradójica, muchísimo tiempo después de la guerra, volverá a tener tratos con personas relacionadas con el III Reich sin que él lo sepa a ciencia cierta. Sólo su fuerza vital y las ganas que tiene de salir adelante le servirán para sobreponerse a los problemas que le acechan en las sombras, incluyendo algunos familiares que no podía sospechar. Para bien o para mal, Waldek aparece siempre rodeado de mujeres que tendrán mucho que decir en toda esta historia, unas para ayudarle a sobrevivir y otras para hacerle la vida imposible.
Waldek sufrirá lo indecible a lo largo de toda la historia, aunque sorprendentemente salva la vida en multitud de ocasiones, a veces por el azar, otras veces gracias a terceros. Esto nos lleva a plantearnos si este hombre realmente ha tenido buena o mala suerte, ya que él no guarda rencor ni mira al pasado. Sólo quiere vivir, huyendo de creencias o fanatismos pero dándose cuenta que el paraíso que busca, ese oasis de paz ideal, es algo utópico que nunca alcanzará. Y es entonces cuando empieza a darse cuenta de cuál es su verdadera búsqueda.
En su primera novela publicada, la autora nos muestra la rocambolesca vida de un superviviente de nuestro tiempo. Con un lenguaje claro y sencillo, sin caer en ambages ni artificios, nos introduce de lleno en la mente y el alma de Waldek, para que le acompañemos en todo momento en cada una de sus vivencias.
Sólo podemos hacer una cosa: ponernos del lado de Waldek y sufrir en silencio junto a él. Es el único modo de entrar en su mente y poder percibir desde dentro lo que una persona en sus circunstancias debe sentir para no caer en la más absoluta locura, para luchar por algo que parece inalcanzable, sin dejarse avasallar ni humillar. Es el único modo de sobrevivir, abstrayéndose de su exterior más cercano para pensar únicamente en su yo más íntimo, el que le hará seguir existiendo.
Puede sorprendernos que el protagonista odie casi más a los comunistas que a los nazis, aunque ambos fanatismos le perseguirán el resto de sus días para desgracia suya. Quizás también nos choca la inocencia y el optimismo con el que se enfrenta a sus circunstancias, pero es su modo de vida y lo lleva a rajatabla, aunque le traiga quebraderos de cabeza. Curiosas son también las diferentes relaciones que tiene con las mujeres de su entorno, siempre de una intensidad sublime que le obligará a no poder olvidar dichas circunstancias.
Una novela escrita en primera persona, con las sutilezas y dificultades añadidas a esta clase de historias, nos hacen valorar mejor la obra de Blanca Miosi. Con un estilo directo que golpea indistintamente mente y corazón, lleno de sutilezas que nos harán reflexionar, consigue elaborar una trama absorbente que no puede dejar indiferente a nadie. Una gran historia desde el principio hasta el final, que se lee de un tirón y que sólo tiene el pero de acabar demasiado pronto para el ávido lector.
Para terminar me gustaría destacar un pasaje que me impactó muchísimo, debido al hecho en sí y a la forma tan realista de narrarlo, que consigue angustiarnos al encontrarnos ante semejante desatino: el atentado a las Torres Gemelas. Sólo después de este hecho, con años de malditas experiencias a cuestas, consigue el protagonista darse cuenta de los límites inimaginables de la maldad humana.
En definitiva, un libro muy recomendable en todos sus aspectos, ya que la trama se bebe más que se lee pero a la vez nos deja un prolongado poso, indispensable para una posterior reflexión que nos ayudará a conocer mejor el entorno en el que vivimos.



ARMANDO RODERA
http://vivenciasdeunescritornovel.blogspot.com/
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miércoles, marzo 11, 2009

COMENTARIOS: Ma. Jesús García, escritora



Al terminar de leer La Búsqueda, reflexioné sobre la novela, pues la historia no queda en el olvido una vez leída. Obliga a repasar una y otra vez la vida de Waldek, de cómo una persona puede ser capaz de soportar tanta miseria y horror. Y sobre todo pensando sobre qué puedo decir que no se haya dicho ya, sobre una novela que tiene tantas excelentes críticas.
Siendo un adolescente, y sin ser judío, Waldek es apresado por los alemanes y llevado a distintos campos de concentración. La atrocidad que tuvieron que soportar lo supervivientes, la agonía de ver pasar los días esperando a que fuese el último, la tortura de ser forzosos enterradores de los menos afortunados…
También está el hambre, la miseria, el cambio de una prisión por otra y la agonía que fue el viaje. Un tren repleto de personas enerves, donde el calor, el hambre, la sed y el olor, convierten el viaje en una agonía constante.
A pesar de la dureza de las distintas situaciones en la vida del protagonista, la novela es amena, interesante, agradable de leer, y sobre todo cautivadora, porque una vez leída la primera página, capta la atención del lector hasta el final.
Cabe destacar las diferentes mujeres que pasaron por su vida, algunas, amores inolvidables y otras, verdaderos tormentos. Una en especial que obliga a Waldek a alejarse de lo que era más importante para él: su hijo.
Sorprende y es de admirar, que la maldad que acompaña al protagonista durante toda la historia, lejos de convertirlo en una persona rencorosa y vengativa, lo hace ser más humano y compasivo con el mundo.
La novela me ha gustado mucho y la recomendaré a mis amistades.

María de Jesús García

http://mjesusmitrebol.blogspot.com/


martes, marzo 03, 2009

De Víctor Morata Cortado, escritor, amigo de blogs

Se nos ofrece en esta ópera prima de Blanca Miosi (se entiende que la primera publicada, no escrita) una novela cargada de emociones fuertes, de miseria, de esperanza e historia. Es la vida de Waldek, un muchacho polaco que, apenas despuntando en su juventud, se ve obligado a vivir el asedio nazi con toda su crueldad. Será el primer contacto con el pensamiento humano y su conducta. Waldek comienza aquí a vislumbrar una cuestión que le rondará durante toda su vida, la de la imposibilidad de separar el bien de las garras del mal. Las experiencias que pasará el muchacho a partir de su paso por los campos de exterminio harán de él todo un superviviente. Con una fuerza interior abrumadora, sus energías y ansias de vivir harán de él un luchador (como algunos de sus allegados en la obra le definen) y tendrá todo el éxito que podría desear. Sin embargo, su vida será un vaivén de circunstancias en las cuales será engañado, en las que se verá forzado a situaciones indeseadas y en las que, como contrapartida, encontrará el amor y la dicha. Su existencia, como bien apunta Waldek, irá ligada a la huida del comunismo, que parece le persigue allende va, siguiendo sus pasos hasta Sudamérica.


Asombra la valentía de Waldek y, en todo momento, será él quien asuma el control de su vida (en la medida en que la situación se lo permite y dentro de sus posibilidades para elegir). En poco más de trescientas páginas, se nos ofrece una vida completa, desde la infancia hasta la misma muerte. Es esta una novela sin cabos sueltos, con profundidad y con un abrumador desarrollo de sus personajes (sobre todo del protagonista). Llena de palabras cuidadas con mimo y delicadeza, pero con la misma crudeza que la historia que nos muestra la autora a cada momento con sus líneas. Es esta una escritora que, sin duda, no dejará indiferente a nadie. Una obra magistral de lectura ágil y agradecida.

A todo esto hay que añadir el genial trato de ciertas sutilezas que, a priori, parecen rozar lo fantástico, lo mágico, las que hacen una historia más cercana aún en pleno contacto (aunque sea de forma leve) con la superstición o la brujería. De igual modo, la autora hace un reflexión acerca del ser humano que no tiene desperdicio. Es una novela que se bebe, que seduce y que, sin duda, enriquece el alma por los muchos matices que Blanca Miosi nos regala.




Víctor Morata Cortado
Mentecreativa

jueves, febrero 19, 2009

De José Alegre, escritor, Foro Libros en Red

¡Hola Blanca!

Ayer terminé de leer LA BUSQUEDA, y tengo que decirte que me quedé IMPRESIONADO y gratamente satisfecho.

No quiero pecar de adulador (nosotros sabemos que eso no sirve de ayuda, al contrario, nos perjudica), pero he de ser fiel a la verdad de cuanto he leído y mi obligación es comentarlo.

Me ha parecido muy equilibrada desde el principio hasta el final, quiero decir: bien modulada, sin picos. Bien estructurada, con un argumento de gran calado y sensibilidad que la autora ha sabido transmitir en todo momento. La narrativa es extraordinariamente fluida y con un ritmo vertiginoso, invitando a seguir leyendo hasta el final. Los personajes, algunos enigmáticos, otros paradójicos, pero siempre tenían algo que decir o contar. En cuanto a la vida del personaje principal me ha parecido completamente rocambolesca, y en algunos momentos he creído que estaba leyendo: En busca del arca perdida, cargado de aventuras y avatares. No obstante, un personaje integro, con una carga conciencial sin excepción, de la que no podía escapar en ningún momento. La puesta en escena, para mí, roza la perfección. Una novela creible, y al mismo tiempo, increible. Cargada de ternura, odio, venganza, miseria, miserias del espíritu, y mucho más... Una novela que te hace reflexionar (aunque en mi caso coincida, yo diría que en todo, con el personaje) y ser consciente de que una inmensa mayoría del género humano, desde lo más profundo de su ser, no ha evolucionado una pizca desde tiempos inmemoriales, únicamente lo ha hecho desde la forma, es decir: nuevas tecnologías y cosas por el estilo... Pero volviendo a la novela, la he disfrutado como hacía tiempo que no lo había hecho. Estas novelas hacen que uno siga amando la literatura, más si cabe que antes de comenzarla a leer.
Ha sido un placer haberla leído. Y espero poder comprar todo lo que publiques. Me enorgullece saber, que al menos, y aunque sea a través de Internet, tengo una chiquitita amistad con la autora.

Por último, quisiera comentarte una anécdota. En la novela aparecen 2 personajes que me llamaron poderosamente la atención: Wanda, la hija de la verdulera, y Stefan, su gran amigo de la infancia, con enorme talento mercantil. Pues bien, da la casualidad de que esos 2 nombres aparecen en el relato «La carta», que colgué en el foro de LibrosenRed, y que está sacado de una de mis novelas.


Te envío el más caluroso de mis abrazos, y sólo te pido una cosa: SIGUE ESCRIBIENDO, PARA QUE LOS QUE AMAMOS LA LITERATURA SIGAMOS DISFRUTANDO COMO GRANDES ENANOS

lunes, diciembre 22, 2008

De Manuel Pérez Recio, escritor

Blanca, compañera. Anoche acabé de leer tu novela. Soy lento leyendo, porque siempre pretendo abarcar más de lo que puedo o me permite mi tiempo.. y suelo llevar varios libros a la vez. Pero te ofrezco mis impresiones:
Me ha gustado, sin duda, porque es el tipo de historia que ofrece algo nuevo, una visión, una perspectiva distinta, y porque los hechos narrados están basados en la realidad más humana y terrenal. La vida del protagonista no puede dar más de sí, a mi parecer.
Se lee muy rápido y suscita todo el tiempo interés, pues no paran de suceder cosas.
Si acaso, lo de las torres gemelas me pareció un capítulo muy breve para la trascendencia que tuvo. Aunque en realidad pienso que de tu novela podían haber salido tres fácilmente, si hubieras ampliado descripciones, detalles... A veces, el episodio es tan fugaz que te quedas esperando algo más.
Realmente no he tenido reparos en recomendarla. LA visión del protagonista me pareció muy original, alejada de esas ópticas acusatorias que sólo buscan el escarmiento. Da un repaso a la historia sin partidismos remarcados ni florituras, con una sencillez muy a destacar. LA relación con Helga fantástica para el argumento, para mí lo mejor. El final, redondo, porque justifica perfectamente el título y la utopía de la búsqueda de un paraíso terrenal.
Un abrazo
Nelo
Manuel Pérez Recio